Tú serás  la primera   persona que se cruce en mi mente y en ese mismo instante en el que piense en ti diré:  Mi primer amor, aquel tan mágico  y  puro que realmente me enseño a  amar.  Aquella persona que  me provocaba una sensación extraña en la panza,  un extraño cosquilleo.  Quién me enseñó que el amor no tiene límites ni fronteras, no conoce de edades, etnias ni idiomas. 

Sin embargo,  a pesar de que esa llama hoy en mi se encuentre extinta, no puedo menos que preguntarme si alguna vez volveré a experimentar una sensación similar. Simplemente queda decir que me encantaría volver a toparme con esa  sensación única  y maravillosa que  es amar con locura.


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